jueves, 15 de marzo de 2012

Residencias

Viven, sonríen,  juegan, charlan,  pasean, algunos superan con atenciones sus dolores, son nuestros mayores en la residencia. Tienen la fortuna de no haber sido arrancados de su tierra y  poder residir en el pueblo que les vio nacer, no podía ser de otro modo,  pues lucharon en momentos difíciles por dejarnos la herencia del pueblo. En su gran mayoría sin móviles ni ordenadores, acumulan conocimientos, sabiduría y experiencia para dar clases de economía y vida a casi todos nosotros. Si les preguntan por sus deseos, se olvidaran de los suyos y responderán que  desean prosperidad y trabajo para sus hijos y nietos. Así sea.

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