Noches con buena temperatura, y un escenario natural donde aún es posible ver las estrellas. Es verano, y los pueblos de inviernos solitarios como el nuestro recuperan su esplendor, tiempos de reencuentro. Por mucho que vengan crisis, detrás del escenario en las noches de verano siempre habrá un niño haciendo de la puerta de la iglesia su portería o una conversación donde sus gentes sigan presumiendo de su pueblo.

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